Beta-cariofileno: el terpeno que se une a los receptores CB2
El beta-cariofileno ocupa una posición singular entre los terpenos del cáñamo: es el único compuesto aromático común cuya unión a un receptor cannabinoide se ha demostrado. Un equipo de la ETH de Zúrich lo estableció en 2008. Eso lo convierte en un objeto de estudio interesante, no en un principio activo cuyos efectos estén establecidos en humanos.

Sumario
Un terpeno que no es solo un olor
Los terpenos son las moléculas volátiles responsables del olor de las plantas. El beta-cariofileno, abreviado a menudo como BCP, aporta notas de pimienta y de madera. Se encuentra en la pimienta negra, cuyo aceite esencial de semilla contiene más de un tercio, y también en el clavo, el lúpulo, el romero y la albahaca. Está presente igualmente en las flores de cáñamo: el artículo de 2008 que lo hizo famoso señala que puede representar hasta el 35 % del aceite esencial de Cannabis sativa. Sus autores sitúan la ingesta alimentaria diaria habitual entre 10 y 200 mg.
Su estructura lo distingue de la mayoría de sus vecinos: es un sesquiterpeno bicíclico, más pesado y menos volátil que el mirceno o el limoneno. Para el contexto general, nuestro artículo sobre el papel y la química de los terpenos del cáñamo sitúa el BCP entre los demás compuestos del perfil aromático, y la guía sencilla de los terpenos explica cómo localizarlos en una etiqueta.
El hallazgo de 2008: un «cannabinoide alimentario»
En junio de 2008, Jürg Gertsch y sus colegas publicaron en Proceedings of the National Academy of Sciences un artículo de título directo: «Beta-caryophyllene is a dietary cannabinoid». Su demostración tiene varias partes.
El (E)-beta-cariofileno se une selectivamente al receptor cannabinoide de tipo 2, con una constante de afinidad medida en 155 nanomolar, y se comporta como agonista funcional de ese receptor. No activa el receptor CB1, aquel cuya estimulación produce los efectos psicotrópicos del THC: el BCP no es, por tanto, psicoactivo. En ratones, una administración oral de 5 mg por kilogramo redujo con fuerza una respuesta inflamatoria inducida por carragenina. Ese efecto desaparece en ratones que carecen de receptores CB2, lo que vincula la observación con el mecanismo propuesto.
La conclusión de los autores es prudente y merece recogerse tal cual: el BCP es un ligando funcional no psicoactivo del receptor CB2 presente en la alimentación. La palabra importante es alimentación.
Un aroma alimentario, no un ingrediente regulado aparte
El beta-cariofileno está registrado como sustancia aromatizante autorizada en la Unión Europea con el número FL 01.007, al amparo del Reglamento (CE) n.º 1334/2008 sobre aromas. Ha sido objeto de evaluaciones de seguridad por parte de la EFSA en el marco de los grupos de evaluación de aromas, para los hidrocarburos alifáticos y alicíclicos. Esas evaluaciones se apoyan en datos de genotoxicidad y en estudios de 90 días en rata. El comité mixto FAO-OMS lo evaluó en 2004 con el número JECFA 1324 y concluyó que no había motivo de preocupación para la seguridad en los niveles de ingesta constatados como agente aromatizante. Su ficha en la lista de la Unión lleva, sin embargo, una nota que indica que su evaluación no está cerrada: está autorizado para su empleo, no clasificado de forma definitiva y sin reservas.
Ese estatus tiene dos consecuencias prácticas. La primera: su presencia en un producto alimentario o aromático es algo corriente, y no convierte ese producto en un preparado cannabinoide. La segunda: ninguna alegación de beneficio para la salud referida al beta-cariofileno está autorizada en la Unión Europea. Un fabricante que escribiera que un producto con BCP actúa sobre la inflamación se saldría del marco, sea cual sea la literatura preclínica.
Lo que muestra la investigación, y dónde se detiene
La mayor parte de los trabajos publicados desde 2008 se refiere a modelos animales y a sistemas celulares: señales antiinflamatorias, efectos en modelos de neuropatía, trabajos sobre modelos de neuroprotección. Esos resultados justifican que la investigación continúe. No dicen nada fiable sobre lo que una flor de cáñamo que contiene BCP produce en una persona.
Conviene conocer tres límites. Las dosis empleadas en el animal, referidas al peso, no guardan proporción alguna con lo que aporta la inhalación o la ingestión de un perfil terpénico natural. La biodisponibilidad oral del BCP es baja y variable. Por último, ningún ensayo clínico de tamaño suficiente ha evaluado el beta-cariofileno aislado en humanos sobre una variable clínica. La misma prudencia se aplica a la hipótesis del efecto séquito, que sigue siendo una hipótesis de trabajo y no un mecanismo establecido.
Qué cambia esto a la hora de elegir un producto
En concreto, poca cosa. Un perfil terpénico rico es un indicador de frescura y del cuidado puesto en el secado: los terpenos se evaporan con el tiempo, el calor y la luz. Por eso la presencia de beta-cariofileno en un análisis informa más sobre la calidad de la conservación que sobre ningún efecto esperado.
Sobre la vaporización circula un error muy extendido. Las tablas de «temperaturas de ebullición de los terpenos» atribuyen al beta-cariofileno un valor de unos 120 a 130 °C. Ese valor procede de una medición realizada a presión reducida, a 14 mm Hg, es decir, al vacío. A presión atmosférica, la de un vaporizador, las bases de datos químicas como PubChem dan, según el JECFA, un punto de ebullición de 256 °C. Un sesquiterpeno pesado se libera de forma progresiva mucho antes de su punto de ebullición, pero la cifra de 120 °C no tiene el significado que se le atribuye. Nuestra guía de temperaturas de vaporización detalla los escalones útiles.
Y como en todo lo demás, el único documento que compromete es el análisis del lote: en Phytogrammes, el certificado se publica antes de la compra.
Preguntas frecuentes
¿Es el beta-cariofileno un cannabinoide?
En sentido químico, no: es un sesquiterpeno, no un cannabinoide. La expresión «cannabinoide alimentario» empleada por Gertsch y sus colegas remite a su comportamiento farmacológico, la unión al receptor CB2, y no a su familia química.
¿Es psicoactivo el beta-cariofileno?
No. Se une al receptor CB2, presente sobre todo en la periferia y en las células inmunitarias, y no activa el receptor CB1, responsable de los efectos psicotrópicos del THC. Eso es precisamente lo que hizo notable el hallazgo de 2008.
¿En qué alimentos se encuentra el beta-cariofileno?
La pimienta negra es su fuente más concentrada, junto con el clavo, el lúpulo, el romero, la albahaca y el orégano. Está autorizado como sustancia aromatizante en la Unión Europea con el número FL 01.007, y la ingesta alimentaria diaria habitual se estima entre 10 y 200 mg.
¿A qué temperatura se vaporiza el beta-cariofileno?
El valor de 120 a 130 °C que recogen la mayoría de las tablas corresponde a una medición a presión reducida. A presión atmosférica, el punto de ebullición que retiene el JECFA es de 256 °C. Este terpeno pesado se expresa, por tanto, en los escalones altos de vaporización, no en los más bajos.
¿Hay que elegir una flor de [CBD](/wiki/cbd) por su porcentaje de beta-cariofileno?
No es un criterio de eficacia, porque no hay ninguna alegación demostrada en humanos. Sí es, en cambio, un marcador de frescura y de calidad del secado, que se lee junto con el resto del perfil terpénico y, sobre todo, junto con los porcentajes de cannabinoides y de Δ⁹-THC del análisis del lote.
Redactado por el equipo Phytogrammes
Cada artículo del diario se apoya en fuentes primarias (ANSM, EFSA, EUR-Lex, publicaciones con revisión por pares) y en la práctica del laboratorio: análisis HPLC lote a lote, perfiles de cannabinoides medidos. Nuestro enfoque.
Artículo publicado el . El CBD no es un medicamento.